La persona en riesgo es, en sí misma, el recurso más importante para su propia seguridad

La persona en riesgo es, en sí misma, el recurso más importante para su propia seguridad

La rutina es el principal enemigo: cuando la persona en riesgo es predecible, es decir, se comporta siempre de la misma manera, el agente agresor puede definir fácilmente en que día, a qué hora y lugar atacará.

La seguridad absoluta no existe: se puede minimizar el riesgo, no eliminarlo.

La información es vital: la potencial víctima la necesita para prevenir el riesgo. El agente agresor la requiere para lograr una acción exitosa. La agresión puede surgir en el momento menos esperado; por lo tanto, siempre hay que estar alerta.

Quien maneja la información controla el riesgo: si la persona que puede ser afectada impide que el agente agresor obtenga información, dificultará su accionar y disminuirá sus probabilidades de éxito.

El sistema de seguridad es como una cadena: un solo eslabón no garantiza la seguridad. La combinación de los diferentes recursos con los que se cuenta hace fuerte la estrategia de protección.

Mantener un plan alterno de seguridad: es decir, contar con diferentes posibilidades de acción ante determinados eventos, para que la persona en riesgo sea menos predecible y pueda realizar cambios en situaciones de sospecha.

Combinación de elementos: se deben usar mecanismos fácilmente visibles, como rejas, y otros que sean difícilmente detectables, especialmente el uso de medidas contra la observación. De esta forma, la disuasión va acompañada de la sorpresa.

La persona en riesgo siempre debe ser creativa en la búsqueda de los recursos necesarios para garantizar su seguridad, porque el agente agresor cambia sus formas de actuación. Por lo tanto, la persona en riesgo debe cambiar su estrategia de protección.

“LA MEJOR ARMA: LA OBSERVACIÓN”

La observación es un elemento de seguridad por excelencia. En protección solamente el arma bélica no es la que actúa frente a un posible agresor. Un alto porcentaje para evitar o actuar lo da el conocimiento del desplazamiento y la observación ininterrumpida del público y áreas circundantes.

El periodo más vulnerable para un atentado es el de los traslados entre la casa y el lugar de trabajo habitual. Por lo tanto, es muy importante el valor de la disuasión en los procedimientos de seguridad móvil. Sin embargo, se debe enfatizar en que no es posible conseguir un escudo impenetrable, particularmente contra ataques bien organizados y fuertemente armados. Un conductor alerta debería identificar y evitar zonas aptas para emboscadas. En caso de un ataque, debe saber cómo reaccionar para evadir a los agresores.

LAS BARRERAS

Son aquellos elementos que conforman el sistema de seguridad para obstaculizar, retardar o impedir el acceso de cualquier agente agresor. Las barreras pueden ser:

Físicas: rejas, candados, muros, cercas, mallas.

Humanas: alarmas, teléfonos, sensores, cámaras guardas, vigilantes.

Electrónicas: alarmas, sensores, teléfonos, cámaras, entre otros.

Procedimentales: procedimientos escritos o verbales acordados para evitar ser blanco de cualquier agente agresor o reaccionar ante cualquier agresión. También protocolos para el manejo de información y correspondencia.

Tomado de: https://www.policia.gov.co/recomendaciones-seguridad

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